Noto el agua helada e instantáneamente tiro la botella al suelo. No se si ha sido exactamente porque estaba muy fría o por los recuerdos que me produce. Cuando el agua la sientes tan fría te das cuenta que ya estamos en invierno por el simple motivo de que es la época de tomar chocolate caliente o cosas variadas. No todo es armonía y felicidad cuando llega el invierno porque sabes que llega Navidad y después viene Año Nuevo y cambiamos a un numero más pero no es simplemente un numero. Un numero más puede cambiar muchas cosas. Llega la etapa de melancolía, de recordar todo lo que hemos vivido este año y lo que nos falta por hacer. Dicen que cada año aprendemos por lo menos alguna cosa, que nunca se deja de aprender y hasta de las cosas malas sabemos sacar buen provecho aunque al instante no nos demos cuenta. Posiblemente de las malas caídas se conviertan en victorias al día siguiente si te lo propones. No todo esta perdido hasta que tu no te lo crees realmente que no se puede hacer nada más. El ultimo intento puede ser el definitivo y que quien no arriesga no gana nada. Pueden ser pequeñas tonterías o lo típico que se suele pensar, pero cuando nos lo hemos tomado en serio estas palabras? En fechas como estas es cuando pienso más en ello.
Un año más que pasa y un año menos que nos queda por vivir. Un año más también significa crecer y madurar, te das cuenta de como va la vida, pero al mismo tiempo quieres aferrarte al presente y no crecer, solo disfrutar del ahora y ya esta. Me ocurre a mi eso ahora mismo, me quiero aferrar a esta botella helada, cerrar los ojos y que se pare el tiempo. Es cuestión de tiempo acostumbrarte a la vida, al procesar, al aprender, el crecer, a disfrutar, a los recuerdos, a la melancolía, al vivir pero mientras te acostumbras a ello a vivir el momento porque cuando menos te lo esperes el tiempo puede acabarse.
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