Empecé con el temor a perderte y te acabé perdiendo. Empecé con el temor a hacerte daño y acabé haciendome daño a mi misma. Empecé a preocuparme por ti y acabé echa a pedazos yo, sin darme cuenta. Empecé dando pedazos de mi en tu mano y no tuve respuesta. Puede que si hubieron respuestas o puede que no. Puede que me faltará más de ti o fui yo que no di suficiente. O también que yo esperaba demasiado y no llegó nada.
Deseaba y esperaba tantas cosas que nunca llegaron o puede que no me lo mereciera yo. Puede que no fuera yo la afortunada. Puede que yo sólo fuera un ave de paso o puede que fuera un imán para quedarme, pero la segunda opción nunca pasó. Puede que ahora me esté cuestionando todo lo que vivimos, todo lo que sentimos. O que sólo sentí yo. Llegados a este punto todo te lo cuestionas, todo te parece mentira.
Deseaba que no te marcharas pero no era decisión mía que te quedarás porqué no me dejaste opción a que pudiera hacerlo. Cerraste la oportunidad, cerraste la puerta, cerraste el deseo, el amor, però por encima de todo, me cerraste a mi.
Por una vez me dejaste sin palabras, sin voz, sin aliento, cuando antes era la raiz cuadrada de todo. Era lo que nos hacia especiales. Todo era lo que siempre soñé tener y por un segundo pensé que lo tenia. Te juro que lo pensaba pero me perdiste. Y yo también te perdí. Yo también salí perdiendo de algo que habíamos creado y se hizo trizas. Sin saber el porque, ni cuando, ni en qué momento exacto pasó todo.
No se que hicimos mal o en que nos equivocamos. De que nos olvidamos, o de que se te olvidó a ti. Olvidaste todo, olvidaste está historia que queda ahora en un recuerdo. Un recuerdo permanente en mi. Un recuerdo donde no pude entregar todo pero te entregué lo mejor de mí. Fue lo mejor que podia y lo hice lo mejor que pude, con mis virtudes y mis defectos. Entregué lo que nunca he llegado a dar. Sentí lo que nunca llegué a sentir. Y te necesité como nunca he necesitado a nadie.
Y entonces ya no estás tú. Ya no estás tu para hacerme reír, ya no estás tu para hacerme rabiar a más no poder sólo para hacerme enfadar. Ya no estás tu para ayudarme a conciliar el sueño o para quitarmelo. Ya no estás tú para hablar de todo y de nada a la vez, ya no estás para consolarme. Ya no estás tú y puede que aparezcan otras personas más pero no seran tú.
Se fue todo. Te fuiste y se fue un pedacito de mi. Te llevaste un pedacito de mi sonrisa y mi ser. Pero todo acaba o todo empieza. Y no espero nada, porque he aprendido a no esperar nada de nadie.
Dejo mi último aliento en este escrito, dejo las palabras que no pude decir antes y ahora me atrevo a decir, a confesar. Dejo plasmada mi alma en este verso que no tiene punto i final.