Se termina una etapa de la vida. Un recuerdo más, una anécdota más que contar en un futuro cuando nos pregunten por este año que ha pasado. Y seguramente ha sido un año donde han pasado muchas cosas o a la vez no ha pasado nada que valga la pena recordar. Un año donde seguramente no se haya cumplido aquello que te propusiste o donde no te diste la oportunidad de aceptar nuevos desafíos o cambios en tu vida. O tal vez si. O tal vez ha sido un año donde seguramente no te has querido a ti misma y no has dejado la oportunidad a que personas te conozcan por miedo. O por otro lado un año donde seguramente has vivido muchas cosas pero no lo has disfrutado del todo. O seguramente ha sido un año donde has valorado a los seres queridos que tienes a tu lado o al contrario, no has dicho que le quieres a esa persona importante en tu vida por temor.
Un año que no sabes como pero ya esta acabando, lleno de subidas y bajadas, de color rosa y color negro, de emociones y de enfados, de reír y de llorar, de arrepentimientos o de descubrimientos, de reflexionar o de desenfrenarse, de volar o de estrellarse contra el suelo.
A veces es importante pararse y pensar, en aquello que hemos vivido, en lo que valoramos, en lo que deberíamos pulir o lo que nos gustaría que cambiara para este año que entra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario